EN RESUMEN / Redacción
19 de marzo de 2026
La crisis energética global se ha profundizado este miércoles tras una serie de ataques estratégicos contra infraestructuras clave en Irán y Catar, disparando los precios del crudo a niveles que Estados Unidos no ha logrado contener.
Escalada en el Golfo
El detonante de esta nueva racha alcista fue el bombardeo al yacimiento South Pars en Irán, uno de los activos gasíferos más grandes del mundo.
La ofensiva no solo provocó daños materiales, sino una advertencia directa de Teherán hacia sus vecinos: cualquier instalación energética en la región es ahora un objetivo potencial.
Pocas horas después del anuncio, la estatal QatarEnergy confirmó “daños considerables” en la ciudad industrial de Ras Laffan tras un ataque con misiles, lo que terminó de desatar el pánico en los mercados internacionales.
CIFRAS DE UNA JORNADA NEGRA
El impacto en las pizarras fue inmediato durante las operaciones en Asia:
Brent (Referencia mundial): Escaló un 4.04%, situándose en 111.73 dólares por barril.
WTI (Referencia EE. UU.): Subió un 3.56%, cotizando en 99.75 dólares, muy cerca de la barrera psicológica de los 100.
Bolsas: El nerviosismo arrastró a los mercados financieros; el Nikkei de Tokio cayó un 2.69% y el Kospi de Seúl un 2.65%.
SUMINISTRO BAJO AMENAZA
La parálisis es casi total en el Estrecho de Ormuz, el paso marítimo más vital del planeta por donde transita el 20% del suministro global de crudo y gas natural licuado (GNL). Analistas de SEB advierten que los recortes en la producción de Oriente Medio ya oscilan entre 7 y 10 millones de barriles diarios, lo que representa hasta un 10% de la demanda mundial de energía.
Mientras el conflicto escale, la presión sobre las economías occidentales seguirá en aumento, con un mercado que reacciona con violencia ante cualquier interrupción en la oferta de hidrocarburos.