sábado, 10 de octubre de 2026
OPINION

AMOR Y ABNEGACIÓN PATERNOS

Víctor Manuel Trejo

26 de abril de 2027

Hoy , que se acerca el festejo del Día del Niño, es de justicia reconocer a los padres que, con desvelos y sacrificios, entregan a las escuelas de educación preescolar a los pequeños a los que vieron crecer, balbucear su primera palabra, caminar.

Esta labor es , por tradición, propia de las mujeres, quienes con lágrimas en los ojos, soportan con estoicismo, las de sus hijos al verse arrancados de manera abrupta del cálido ambiente familiar.

¿Qué no haría una madre por el bienestar, sin que esto suene a eslogan político, de sus vástagos?

Pero no crean que solo las mujeres tienen la exclusividad en esos menesteres de la abnegación.

Existen en este mundo convulsionado hombres con verdadero afán protector para sus hijos, cuando éstos emprenden el accidentado vuelo de la independencia, aunque ya sean grandecitos.

Tal es el caso del Ex Canciller y actual secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, quien en un sublime acto de amor paterno, alojó en la embajada de México en Londres a su hijo, a efecto de que cursara estudios de posgrado en aquella ciudad europea.

Imaginamos la escena de un Marcelo Ebrard desprendiéndose dolorosamente de su pequeñín, no tanto, ya dijimos, con el único consuelo de que la embajadora Josefa González Blanco Ortiz Mena, le prometió cuidarlo y velar por él como si fuese producto de sus propias entrañas.

Tierno cuadro, digno de elogio.

Lo único malo es que esa bella acción de amor paterno fue costeada con el dinero de los contribuyentes. Sí, con el dinero que usted y todos los ciudadanos comunes y corrientes de este país aportamos al erario en forma de impuestos.

Hospedaje, alimentación de primera –es difícil pensar que sobrevivió el infante, bueno, no tanto, Ebrard jr., con una dieta a base de sopa de coditos y frijoles, tal como lo hacen millones de mexicanos, quizá transporte, todo ello a salud del pueblo bueno y sabio, de izquierda y de derecha, allí no hubo ni distinción ni pleito, todos colaboramos por igual.

Todo bien hasta ese momento, solo que resulta que un pérfido periodista ; Claudio Ochoa, tuvo la infeliz idea de dar a conocer este hermoso pasaje del abnegado ex canciller.

Las críticas no se hicieron esperar, pero tampoco la defensa a ultranza de sus correligionarios, quienes lo han pintado como el ejemplo de funcionario cabal, honrado, casi un santo. El delito de peculado que se configura por sus acciones es pecata minuta, según los guindas y no causa menoscabo alguno en las aspiraciones futuras del inefable Ebrard.

La presidenta con D de desinformada – cada que le preguntan de un asunto dice que no está enterada – anunció ya, al más puro estilo de la vieja política priísta, que se abrió una investigación para deslindar las responsabilidades del caso.

¿Qué sucederá?, no lo sabemos, lo más probable es que este episodio vaya al baúl de los recuerdos, aunque con los vaivenes de la política y el desgreñe que impera al interior de los miembros de la 4T, en una de esas, hasta lo regañan.

Mientras tanto, en los anales del gobierno mexicano, este ejemplo de amor y abnegación paternos, será recordado por futuras generaciones, dejando escapar un suspiro nostálgico.

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