sábado, 10 de octubre de 2026
Ciudad Valles

SILENCIO EN LA CALLE HIDALGO: CRÓNICA DEL ADIÓS DE HSBC A CIUDAD VALLES

EN RESUMEN / VICTOR MANUEL TREJO

4 DE JUNIO DE 2026

El sol de ya calentaba bastante este jueves en la Calle Hidalgo. A media mañana, el termómetro ya dictaba sentencia con un calor sofocante que parecía derretir la calle frente a la sucursal de HSBC. Pero el bochorno del ambiente era apenas un reflejo de la molestia que comenzaba a gestarse entre los ciudadanos quienes, fieles a su rutina, acudían a realizar sus movimientos bancarios, solo para encontrarse con una realidad sorpresiva: las puertas estaban cerradas.

No hubo, de acuerdo lo expresado por algunos de ellos, anuncios anticipados, ni correos electrónicos de despedida, ni una transición ordenada. Lo único que recibía a los clientes era un cartel tamaño carta, pegado con desdén en los cristales de la fachada. La hoja, solitaria y burocrática, informaba con frialdad que la sucursal cesaba sus operaciones y que, de ahora en adelante, los servicios se centralizaban en la sucursal 273, ubicada en el Bulevar Hidalgo, en la calle Rosa esquina con Avenida Hidalgo 101, en la colonia Las Flores de Tampico, Tamaulipas.

Los cajeros, con otra hoja pegada en la pantalla en la que decía que estaban fuera de operación.

UN DESFILE DE INCREDULIDAD

La escena era un desfile constante de rostros desencajados. Un hombre mayor, con su libreta de ahorros en mano, intentaba abrir la manija una y otra vez, buscando en vano una señal de vida. A su lado, una pequeña empresaria local, cargando una carpeta de documentos, se detenía en seco al leer el anuncio, soltando un suspiro de frustración que se perdía en el ruido del tráfico del bulevar.

Dentro, la sucursal no estaba vacía. Se alcanzaba a distinguir el movimiento de algunos empleados entre escritorios desocupados y computadoras apagadas. Eran sombras al otro lado del cristal. Los clientes, al notar su presencia, golpeaban suavemente el vidrio, buscando una explicación, un gesto de empatía, una guía. Pero no hubo respuesta. Los trabajadores, como si cumplieran una consigna de silencio absoluto, ni siquiera levantaban la mirada hacia quienes, apenas ayer, eran sus clientes frecuentes.

LA INCERTIDUMBRE BAJO EL SOL

La banqueta se convirtió rápidamente en un foro de desilusión. Se formó un pequeño grupo de personas, todas con la misma duda grabada en el gesto.

—¿Y ahora, qué vamos a hacer? —preguntaba una mujer con la duda dibujada y el desencanto dibujados su rostro, secándose el sudor de la frente con un pañuelo.

La pregunta flotaba en el aire, sin respuesta. Nadie entendía por qué debían trasladarse hasta Tampico —a horas de distancia— para resolver asuntos que, hasta hace unas horas, se resolvían a la vuelta de la esquina. Entre los congregados se compartía la indignación: la distancia, el gasto del traslado y la falta de consideración de la institución hacia la comunidad huasteca.

Para el mediodía, el cartel seguía allí, inamovible, siendo el único testigo de una despedida que dejó a Ciudad Valles con una sucursal cerrada y a decenas de clientes con el amargo sabor de la incertidumbre. El banco se había ido, dejando tras de sí solo un papel tamaño oficio y una ciudad que, bajo el calor implacable, aún se preguntaba cómo resolvería el vacío que acababan de dejarles.

Así, el fin de la repentina historia de una sucursal bancaria que se va…

Deja un comentario