EN RESUMEN
6 DE AGOSTO DE 2026
La Villa de los Valles, hoy conocida como Ciudad Valles, es un lugar con una rica tradición en la elaboración de bebidas ancestrales que reflejan el profundo conocimiento mesoamericano sobre fermentación y destilación. Desde antes de la llegada española, los pueblos originarios dominaban técnicas avanzadas para producir vinos a partir de frutillas silvestres y bebidas fermentadas de una gran variedad de ingredientes naturales como el maguey pulquero, la tuna, las ciruelas, la piña, el capulín, la miel de abeja, la miel de caña y de maíz.
Estas bebidas no solo tenían un valor gastronómico, sino que además se empleaban con fines enológicos y medicinales, mostrando así una relación integral entre la cultura y la salud. El Archivo General de la Nación, en un documento fechado en 1784, menciona algunas preparaciones características de la Villa de los Valles, revelando la riqueza alcohólica local: Charape, Chinguirito, Chamuco y Mezcal.

El Charape es una bebida ancestral elaborada con pulque, pilón, anís, canela y clavo, que se dejaba fermentar por dos o tres meses para alcanzar su máximo sabor. Por otro lado, el Chinguirito es un aguardiente preparado en cueros de res mezclando agua y miel prieta; se fermentaba rápidamente con la ayuda del calor de braseros antes de ser destilado en alambiques. El Chamuco se elaboraba moliendo ciruelas u otras frutas dulces para fermentar en agua y pilón, creando un brebaje frutal y potente.
Finalmente, el Mezcal de la región, traído originalmente del altiplano, se producía con cabezas de maguey, mientras que localmente se elaboraba pulque de guapilla, fruto que ofrecen las pequeñas piñas del maguey. Estas bebidas ancestrales son testimonio vivo de una herencia cultural que sigue viva en la Villa de los Valles.
Fuentes: Joaquín Meade, Historia de Valles pag.87 y Prof. Crescencio Martínez Candelario. Cronista municipal.