lunes, 12 de octubre de 2026
OPINION

Y SE ARMÓ LA GRANDE

Víctor Manuel Trejo

15 de marzo de 2026

Como todos los años sucede, casi desde el inicio de este evento de más de 6 décadas, la elección de la soberana de la Fenahuap despertó polémica.

Esto no es nada nuevo, siempre hay una o unas jóvenes que se sienten desilusionadas porque creían haber hecho el mejor esfuerzo para merecer el primer lugar, es lógico, es natural, cuando una joven participa en un certamen así, lo hace con la idea de ganar, por más que digan que solo es una experiencia bonita.

La Feria Nacional de la Huasteca Potosina (FENAHUAP) siempre ha tenido una gran relevancia; pretende ser el espejo de la identidad vallense.

Sin embargo, este 2026, el camino hacia la coronación de la soberana no estuvo exento de nubarrones.

La reciente elección de Aitana Yare Gómez Gutiérrez como Reina de la edición 64 ha puesto sobre la mesa un debate que parece repetirse año tras año, pero que hoy cobra una relevancia distinta: ¿bajo qué criterios queremos elegir a nuestra representante?

La controversia comenzó incluso antes de la pasarela final.

Durante semanas, el método de selección se mantuvo en una etapa de “análisis” que generó incertidumbre entre la ciudadanía. A diferencia de años anteriores, donde la votación en redes sociales —es decir, el conteo de reacciones en Facebook— tenía un peso determinante (como los 50 puntos que definieron el triunfo en 2025), este año la balanza se inclinó hacia un formato de certamen más tradicional con un jurado calificador.

LAS REDES SOCIALES

Si bien la participación de 12 jóvenes entusiastas inyectó frescura al evento, las redes sociales no tardaron en convertirse en un tribunal digital. Mientras unos celebraban el carisma y la juventud de Aitana (quien a sus 15 años ya es embajadora de nuestra máxima fiesta), otros cuestionaban la transparencia del proceso, reviviendo viejos fantasmas sobre favoritismos o decisiones “preestablecidas”.

La verdadera controversia no radica en quién porta la corona, sino en la evolución del certamen. ¿Debe ser una competencia de popularidad digital o una evaluación de “porte y elegancia”?. La FENAHUAP 2026 nos deja una lección clara: en la era de la inmediatez, cualquier proceso que no sea plenamente transparente será objeto de escrutinio.

Aitana Gómez tiene ahora la tarea de representar a Ciudad Valles con orgullo. Sin embargo, el comité organizador tiene un reto mayor para 2027: reconciliar un método de elección que satisfaga tanto el rigor de un jurado como el deseo de participación de un pueblo que siente la feria como suya.

Al final del día, la corona brilla, pero las dudas sobre cómo llegó ahí suelen dejar dudas, razonables o no, pero al fin, dudas.

Esperemos que, con el inicio de la feria, la música y la tradición logren disipar las tensiones de un certamen que, para bien o para mal, sigue siendo el centro de la conversación en la Huasteca.

Porque la representante recién elegida es joven, quizá demasiado, Aitana es una jovencita desenvuelta y finalmente si su ilusión adolescente era ser Reina de la Fenahuap, ya lo consiguió, ¿con ayuda?, claro que sí, el apoyo de la familia es indispensable.

Si esta ayuda fue ilegal o se le considera favorecida de manera fraudulenta por el juez digital que son las redes sociales, esa es otra historia.

Finalmente, ella cumplirá cabalmente con el propósito de ser la cara bonita de un evento ya sexagenario que requiere de una revisión en su forma de organización, porque desgraciadamente, ese es el papel de la reina de la feria.

Suena duro, pero es una realidad que no puede negarse.

Usted qué opina?

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