sábado, 10 de octubre de 2026
OPINION

¡VIVA MÉXICO, POBRETONES!

Victor Manuel Trejo

12 DE JUNIO DE 2026

Un dato interesante:

Los precios oficiales de los boletos para el partido inaugural del Mundial rondaron entre los $71,000 y $165,000 pesos mexicanos (≈ $3,500 a $8,000 dólares).

En el mercado de reventa, algunos aficionados reportaron haber pagado cifras aún mayores, alcanzando hasta $112,000 e incluso $300,000 pesos por entrada.

Esta es la fiesta en la que se promocionó hasta el cansancio que es la “fiesta de los mexicanos” y efectivamente lo es, solo que faltó aclarar y agregar el calificativo que hace precisa esta frase: “Es la fiesta de los mexicanos pudientes”.

Aunque el precio oficial de los boletos más económicos está tasado en los mil 200 pesos mexicanos, adquirir uno de ellos equivale aproximadamente a 3.5 días completos de trabajo para un mexicano que percibe el sueldo mínimo básico, eso en el caso de que sea una sola persona la que asista, pero como el mexicano, con su carácter festivo no puede prescindir de ir acompañado, por lo menos de su esposa y de un hijo, pues eso le significaría el 10.5 por ciento de su ingreso mensual básico.

Añada usted el consumo de alguna bebida o comida rápida y bueno, ahí tiene un boquete perfecto en la economía familiar de personas como usted, como yo, que dependemos enteramente de nuestro magro ingreso para subsistir.

Y es que, ad literam, como diría el clásico, el Campeonato Mundial de Futbol y la FIFA se han convertido en una máquina impresionante para comercializar de manera rampante las emociones y el patrioterismo que priva en un pueblo como el mexicano, hay que decirlo aunque duela.

Y es que nuestra pobre educación, sin generalizar, pues hay muchos mexicanos cultos, educados y pensantes, no nos permite ver más allá que le fiesta, aunque con la adquisición de boletos a sobreprecio, la cachucha, la playera y sobre todo la cervecita, le anotemos un gol a la exigua economía de la familia.

Pero además, el precio de los boletos en reventa, exhibe no solo a los aprovechados de siempre, los revendedores, sino la normalización de actividades como esa que parecen formar parte ya del ADN del mexicano. ¡qué pena!

Pero eso es otro asunto.

Mientras tanto, ¡Viva México, pobretones!

Deja un comentario