Víctor Manuel Trejo
5 de septiembre de 2026
Cierto es que la historia de una comunidad se construye día a día, mes a mes, año con año.
Ciudad Valles está por cumplir 500 años de existencia desde su fundación allá por el año del Señor de 1533. Sin embargo, su desarrollo económico dista mucho de otras ciudades con menos antigüedad, lo que probablemente se explica desde su origen:
La fundación de Ciudad Valles no nació de un proyecto de convivencia comunitaria ni de un ideal civilizatorio noble, sino de una estrategia geopolítica militar y económica promovida por una de las figuras más oscuras de la conquista española: Nuño Beltrán de Guzmán.
Su origen estuvo directamente ligado a la ambición de dominio territorial, la explotación de los recursos de la Huasteca y el sometimiento de las poblaciones originarias, lo de siempre, pero de manera más primitiva. Hoy las formas son más sofisticadas.
Los años y los siglos han transcurrido y lo que hoy vemos después de que se originasen los primeros asentamientos en este Valles querido, francamente no es para presumir.
Contaminación de afluentes, el agua es sucia y empieza a escasear, destrucción del medio ambiente, ¿lo duda?, dese una vueltecita por el río. Somos una ciudad sucia y descuidada, con pretensiones de ser lugar turístico de primer orden, pero así, ¿cómo?
También, los gobernantes de todos los niveles que han desfilado a lo largo de la historia han contribuido a este atraso. ¿Ejemplos?: es ocioso comentarlos.
Y como pintan las cosas, con la manera de hacer política de los actores actuales, el futuro no luce muy promisorio.
Y es que no hay una lucha limpia, con propuestas que apunten directamente a la mejora en la calidad de vida de quienes hemos tenido la fortuna, eso sí, de nacer en este rincón del país.
Hoy, la estridencia de las redes sociales invita a la población, profundamente dividida, a presenciar actos que rayan en lo aberrante, intercambio de insultos en aras de lograr la mayor cantidad de “likes”
Pero: ¿Qué le falta para ser una contienda de altura?
Para que la política local trascienda el espectáculo y se transforme en una disputa democrática sustantiva, el debate entre estas fuerzas requeriría elevarse en cinco aspectos fundamentales:
1.-Debate técnico y financiero:
Sustituir los descalificativos por propuestas medibles sobre el presupuesto municipal, la gestión de la deuda pública y la viabilidad financiera de las obras anunciadas.
2.-Soluciones estructurales a problemas históricos
Discutir planes integrales a largo plazo para el desabasto de agua (DAPAS), la infraestructura vial, el manejo de residuos y el desarrollo económico regional, en lugar de utilizarlos como banderas de culpa cruzada.
3.-Respeto a la institucionalidad
Dejar de concebir la administración pública como un botín de grupo o un feudo personal y centrar el debate en el fortalecimiento de los contrapesos, la transparencia y el estado de derecho.
4.- Propuestas sobre derechos y no concesiones asistenciales:
Transitar de la lógica de “quién da más apoyos o regalos” a la discusión de políticas públicas garantizadas como derechos ciudadanos permanentes.
5.- Rendición de cuentas cuantitativa:
Presentar indicadores claros de impacto social y eficiencia gubernamental con datos verificables, en lugar de medir el éxito mediante la viralidad en redes sociales o la aprobación en mítines.
Porque el chisme, a veces se pone sabroso, pero no deja de ser eso, chisme, circo, nada constructivo.
Pero, como siempre, la mejor opinión es la suya…
Víctor Manuel Trejo
5 de septiembre de 2026
Cierto es que la historia de una comunidad se construye día a día, mes a mes, año con año.
Ciudad Valles está por cumplir 500 años de existencia desde su fundación allá por el año del Señor de 1533. Sin embargo, su desarrollo económico dista mucho de otras ciudades con menos antigüedad, lo que probablemente se explica desde su origen:
La fundación de Ciudad Valles no nació de un proyecto de convivencia comunitaria ni de un ideal civilizatorio noble, sino de una estrategia geopolítica militar y económica promovida por una de las figuras más oscuras de la conquista española: Nuño Beltrán de Guzmán.
Su origen estuvo directamente ligado a la ambición de dominio territorial, la explotación de los recursos de la Huasteca y el sometimiento de las poblaciones originarias, lo de siempre, pero de manera más primitiva. Hoy las formas son más sofisticadas.
Los años y los siglos han transcurrido y lo que hoy vemos después de que se originasen los primeros asentamientos en este Valles querido, francamente no es para presumir.
Contaminación de afluentes, el agua es sucia y empieza a escasear, destrucción del medio ambiente, ¿lo duda?, dese una vueltecita por el río. Somos una ciudad sucia y descuidada, con pretensiones de ser lugar turístico de primer orden, pero así, ¿cómo?
También, los gobernantes de todos los niveles que han desfilado a lo largo de la historia han contribuido a este atraso. ¿Ejemplos?: es ocioso comentarlos.
Y como pintan las cosas, con la manera de hacer política de los actores actuales, el futuro no luce muy promisorio.
Y es que no hay una lucha limpia, con propuestas que apunten directamente a la mejora en la calidad de vida de quienes hemos tenido la fortuna, eso sí, de nacer en este rincón del país.
Hoy, la estridencia de las redes sociales invita a la población, profundamente dividida, a presenciar actos que rayan en lo aberrante, intercambio de insultos en aras de lograr la mayor cantidad de “likes”
Pero: ¿Qué le falta para ser una contienda de altura?
Para que la política local trascienda el espectáculo y se transforme en una disputa democrática sustantiva, el debate entre estas fuerzas requeriría elevarse en cinco aspectos fundamentales:
1.-Debate técnico y financiero:
Sustituir los descalificativos por propuestas medibles sobre el presupuesto municipal, la gestión de la deuda pública y la viabilidad financiera de las obras anunciadas.
2.-Soluciones estructurales a problemas históricos
Discutir planes integrales a largo plazo para el desabasto de agua (DAPAS), la infraestructura vial, el manejo de residuos y el desarrollo económico regional, en lugar de utilizarlos como banderas de culpa cruzada.
3.-Respeto a la institucionalidad
Dejar de concebir la administración pública como un botín de grupo o un feudo personal y centrar el debate en el fortalecimiento de los contrapesos, la transparencia y el estado de derecho.
4.- Propuestas sobre derechos y no concesiones asistenciales:
Transitar de la lógica de “quién da más apoyos o regalos” a la discusión de políticas públicas garantizadas como derechos ciudadanos permanentes.
5.- Rendición de cuentas cuantitativa:
Presentar indicadores claros de impacto social y eficiencia gubernamental con datos verificables, en lugar de medir el éxito mediante la viralidad en redes sociales o la aprobación en mítines.
Porque el chisme, a veces se pone sabroso, pero no deja de ser eso, chisme, circo, nada constructivo.
Pero, como siempre, la mejor opinión es la suya…