Víctor Manuel Trejo
En menos de 24 horas se han presentado dos accidentes relacionados con la industria azucarera.
En el primero de ellos, una pipa, cargada con melaza, perdió el control debido a la velocidad excesiva y como resultado, se precipitó al barranco, en la carretera Valles-Rioverde, a la altura de Santa Anita, no sin antes llevarse en su loca carrera a una camioneta..
El resultado: tres personas fallecidas, el chofer de la pipa y una pareja que viajaba en la camioneta.
El segundo caso, un camión cañero que procedía del norte de la ciudad por la carretera México-Laredo se quedó sin frenos en la pendiente que culmina en la intersección de los bulevares México-Laredo y Lázaro Cárdenas, golpeando al autobús urbano número económico 153, sin que por fortuna se hayan lamentado desgracias personales, solo con dos lesionados, una menor, pasajera del autobús y el operador del mismo.
A su paso, estas unidades y otras que no transportan caña pero que tienen dimensión de altura excesiva, frecuentemente derriban cables de energía eléctrica, teléfono, internet, algunos otros, debido a la sobrecarga, vuelcan en lugares donde las curvas del camino causan que el peso les gane y ocurra el accidente.
Esa misma rúa, la Valles-Mante, ha sido escenario de tragedias, ocasionadas por unidades que descienden de esa prolongada pendiente que inicia allá por Montecillos y finaliza en el Puente Negro, recordamos el de una mujer de la tercera edad que murió arrollada por un tráiler, precisamente en el sitio donde el camión cañero volcó, justo en la intersección de bulevares.
También el de una familia que viajaba en una micro que fue aplastada por la carga de otro camión cañero, frente a la entrada de Valle Alto.
Esta sucesión de hechos, nos hace voltear la vista hacia un tema que es referente constante, cada año: el peligro inminente que representa el tránsito de camiones cañeros sobrecargados, con exceso de volumen, y la necesidad de evitar el tránsito de este tipo de unidades por la zona urbana.
¿Pueden evitarse estos casos?, ¿en quién está la facultad de hacerlo?
El ayuntamiento anunció una serie de medidas para evitar que los camiones rebasen su capacidad de carga, sin éxito, hay que decirlo.
También se habló de la posibilidad de un libramiento, para evitar que estas pesadas y dulces armas mortales pongan en riesgo a los automovilistas que circulan en vías comunes.
El propio bulevar al Ingenio ha sido escenario de mortales accidentes, ocasionados por camiones cañeros o de carga, ¿recuerdan el caso de la joven motociclista fallecida hace unas semanas?
Pasan los días y el asunto se olvida.
El lado triste es que las familias enlutadas no lo olvidan nunca.
Es de la familia donde perdieron un padre un hermano un hijo, donde hay un lugar vacío en la mesa.
Parte importante de esta cadena de sucesos son los dueños de los vehículos, muchos de los cuales no reciben mantenimiento adecuado y que obligan a los operadores, la clase trabajadora, la que da la cara en caso de un percance a sobrecargar sus camiones para llevar un mayor sustento a casa.
Porque los choferes, así lo consideramos, nunca salen con el pensamiento de que van ser partícipes principales de una desgracia y algunos de ellos, al final, pagan con su vida o con su libertad.
También se entiende que esta clase de tráfico pesado que es factor muy importante en la economía local y de la región
Lo que realmente urge, es la planificación en rutas y horarios para que estas unidades sigan operando en beneficio de la economía y la construcción del esperado libramiento cañero tantas veces anunciado.
De otra forma, muchos automovilistas y peatones o usuarios del servicio de transporte urbano en todas sus modalidades, seguirán circulando con el dulce riesgo de muerte en el carril de al lado.
¿Usted qué opina?